Y me pregunto porqué estando tan lejos no te quiero ver. Ya aprendí a estar sin vos, hasta que al fin pude acostum-brarme a esta soledad que me incorpora. Y si es que de verdad estoy acostumbrada, al verte no quiero descubrir que no es así, que todo mi esfuerzo fué en vano. Si es que al fin puedo no verte, y quererte como te quiero, quererte a la distancia, es un cariño mucho más puro. Porque es sencillo querer estando juntos cada momento del día, es como que te acostumbrás a querer, y eso no está bien. Pero quererte no viendote nunca es todo un reto, es como si nada ni nadie pudiera reemplazarte, como si nadie pudiera ocupar tu lugar. Es esperar un nuevo encuentro, y desearlo, y quererlo más que nada, y esperar cada minuto hasta que al fin llega y lo disfrutás como si fuera el último. Porque ahora más que nunca, es muy probable que lo sea. Entonces, volviendo a empezar, en verdad... me acostumbré a estar sin vos? No quiero pensar, en toda mi voluntad malgastada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario